
Que Isabel Coixet me gusta no es ningún secreto, aún con las miradas de varios compañeros que me tachan de excéntrica cuando la menciono, "Oye, ¿habéis visto la última de Coixet?", "Esque a mi no me gusta Coixet. ¿De verdad te gusta Coixet? ". Pues mira tú que si.
Me gusta saber que es ella la que lleva la cámara cuando rueda; me gusta escuchar las bso de sus películas porque se nota que son de sus películas; me gusta que tenga tanta indentidad de ella misma.
Respecto a su última película mucho se ha dicho y lo cierto es que no es lo mejor de la catalana.
"Elegy" se supone que se basa en la novela de Philip Roth "El Animal Moribundo", unas páginas provocadoras cuánto menos, sórdidas en según que momentos.
La novela me pareció interesante, un viejo profesor que recuerda a una joven amante. Significativamente me cautivó mucho más la dificíl, reencorosa, dolorosa y necesaria relación que mantiene con el hijo que la que se supone que es la importante, la de la joven amante.
El libro se lee ligero, también porque la forma de narrar de Roth ya invita a ello. Te hace su invitado, te insta a observar la vida de Kepesh (protagonista del libro) con un té Caprice, tanto es así que acabas juzgándo su última decisión de una manera un tanto subjetiva.
La película fuí a verla ayer a los cines Bosque, en la Rambla del Prat, sóla. Realmente, el cine me gusta disfrutarlo sola, con excepción de la señora Repípi, que sólo se pierde del argumento cuando las películas se ven en casa, digo yo que lo hará por la confianza que da el hogar. Lo mejor fué que el la sala estaba completamente vacía, sí sí, en ese momento supe el motivo de haberme levantado esa mañana.
Cuando ves una película basada en un libro que has leído te parece que el hilo argumental va muy rápido, lógico, tú lo sabes todo. Esa fué la primera impresión. Kingsley me embelesó pero no me lo creí como pareja de Cruz; Cruz no me desagradó, me parece que ha madurado mucho como actriz pero a ella sí me la creí como pareja de Kingsley. Hay buenos momentos, no está mal pero... aix! si el guión fuese de Coixet estaría mejor construido, tendría más sentido.
Daría miedo meterse de lleno a tratar la imposición del compromiso para no quedarte sóla/o, sería complicado exponer los verdaderos valores morales que guian a las personas por el trubulento sendero de la vida. Puedo decir que me gustó Elegy pero no diré que me entusiamó.
La relación entre Kepesh y Consuela está llena de incomodidades, no se les nota a gusto como pareja, demasiadas miradas perdidas, tropiezos con el "que soy yo para tí". "Eres hoy", le hubiese contestado yo.
Una última percepción de su cine es que sus actrices babean cuando duermen, detalle tambien matizado en "Mi Vida sin Mí".
Y su banda sonora, perfecta con Madeleine Peyrux versionando el encantador clásico "Dance me to the End of Love", y además la gratísima sorpresa de escuchar "Déjame Recordar" a piano.
Esas son las pequeñas cosas que me hacen feliz.
Yo esque me conformo con poquito.