En algún libro leí hace mucho que Mei-mei significaba "hermanita" en chino y desde entonces te llamé así.
Te fuíste una mañana de calor, la mañana de la noche más corta del año; lo preferí a que te me hubiera arrebatado una mañana de tormenta ó de frío. No pude darte la despedida que te merecías y que necesitaba yo.
Ir a verte y ponerte unas margaritas, que tanto te gustaba comerte; llevarte un tarro de conchas, las que te gustaba buscar en la orilla del mar. No podré hacer nada de eso. Tampoco pude verte cuando te dormiste y dejaste de sentir dolor pero si te vi después, cuando ya sólo te conocía yo.
Mi amor, mi vida, mi corazón, mi mei-mei.
No espero que nadie entienda lo que supone en mi vida tu desaparición. Nunca debí pensar que estarías conmigo siempre, debí preveer que se me rompería el corazón un día.
Te quiero y te recordaré siempre.
Rcuérdame tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario